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Casas de cine

En la ficción, todo es posible. Por eso, esta semana te traemos algunas de las casas más impresionantes de la historia del cine. Algunas son reales y, otras, nunca llegaron a construirse, pero todas son mucho más que un simple escenario. Cada una de ellas es  un fiel reflejo de los personajes que las habitan. Si quieres redescubrirlas, siéntate en tu butaca preferida. Luces, cámara… ¡Acción!

Al igual que en la vida real, la arquitectura en las películas es la expresión de una época, pero también es una herramienta para la narración. Un lugar que determina la acción y que debe identificarse con los protagonistas, con sus gustos, sus aspiraciones y su posición social. En este caso, más que nunca, la casa es el espejo del alma. Y entre sus muros nos alejamos de la realidad y, por un momento, vivimos un universo en el que no existen los límites y donde la ilusión es el motor que mueve el mundo.

Un mundo del que nos encanta formar parte, como ya te contamos en este post sobre el Festival Internacional de Cine de Alicante, en el que Jesús Gallego, arquitecto de Nature y Marvà 3 tuvo la oportunidad de participar.

A continuación te invitamos a conocer nuestras casas de cine, una lista en la que no desentonaría en absoluto nuestro proyecto The Edge, ¿verdad? Vamos allá:

 

Casa Vandamme de North by northwest

 

 

A mediados del siglo XX, Frank Lloyd Right era tendencia absoluta en el mundo de la arquitectura y fuera de él. Cada uno de sus edificios era motivo de estudio y reflexión, pero también un espectáculo digno de ser admirado. Por ello, los productores de la Metro Goldwyn Mayer intentaron que diseñara la casa del villano de North by Northwest (Con la muerte en los talones). Sin embargo, se encontraron con la misma cruda realidad que los productores de El Manantial; el trabajo de Mr. Right era impagable. Literalmente. Ante esta situación, confiaron su creación a un delineante que tenían en plantilla, el arquitecto Robert F. Boyle, quien se encargó de dar vida a una casa que parece recién salida del lápiz del genio de Wisconsin. Una casa que nunca existió y que estaba construida en un sitio en el que jamás podría haber estado, el parque natural del Monte Rushmore. Y, no obstante, es una de las mejores muestras de la arquitectura moderna en la historia del cine.

 

Villa Arpel de Mon oncle

 

 

El gusto de Jacques Tati por la arquitectura está fuera de toda duda. En 1958, cuando rodó Mon oncle, las bondades estéticas de las case study houses ya estaban más que asentadas en la arquitectura residencial. Una realidad que no impidió a Tati una profunda labor de documentación para crear la Villa Arpel, ejemplo de vivienda unifamiliar ultramoderna separada del mundo real por un muro en el que solo se abre una puerta para entrar y salir en coche. Este tono de crítica social, en el que se contrapone la arquitectura futurista con la arquitectura caótica del París más urbano fue malinterpretada por muchos arquitectos de su época. Desafortunadamente, no supieron apreciar la dicotomía entre la vivienda aislada de su entorno y la vivienda tradicional, inmersa en su contexto y facilitadora de las relaciones humanas. Sea como fuere, la casa futurista de Tati es una delicia estética, con cada detalle cuidado al milímetro, desde el absurdo jardín, hasta el fantástico mobiliario diseñado por el propio director y por el guionista Jaques Lagrange. Todo un placer para la vista que invita a la reflexión y que fue premiado con el Oscar a la mejor película extranjera en 1959.

 

Casa Sheats Goldstein de The Big Lebowski

 

 

Después de la exitosa Fargo, los hermanos Cohen consiguieron superarse con una película de culto: The Big Lebowski (El Gran Lebowski). En esta comedia ácida y, a ratos, surrealista, a nadie se le ha pasado por alto la casa del magnate del porno. Lejos de cualquier sordidez, esta espectacular residencia es obra de John Lautner, discípulo de Frank Lloyd Right y referente constante en lo que a escenarios cinematográficos se refiere. Suyas son la Elrod House, de Diamantes para la eternidad; la Chemosphere de Doble Cuerpo; o la espectacular Casa García de Arma Letal 2. Y todavía hay más, pero nos seguimos quedando con la hipnótica cubierta inclinada de hormigón de la Casa Sheats Goldstein. Cualquier razón es buena para volver a ver The Big Lebowski.

 

Casa Curutchet de El hombre de al lado

 

 

Esta estupenda película argentina se desarrolla en la única obra de Le Corbusier en Latinoamérica. En ella, vive un intelectual esnob que tiene que aguantar a un vecino ruidoso y “campechano” empeñado en abrir una ventana en la medianera. La Casa Curutchet se realizó a distancia, o lo que es lo mismo, el gurú del movimiento moderno no puso un pie en Buenos Aires. En su lugar, decidió confiar la construcción a Amancio Williams, quien, además de realizar algunos cambios en el proyecto original, consiguió que la casa se construyera sin respetar la normativa de urbanismo. Como curiosidad, podemos contaros que su única fachada supuso un reto nunca antes afrontado por Le Corbusier. Hoy en día está abierta al público y gestionada por el Colegio de Arquitectos de Buenos Aires.

 

Photo: Arquitectura y Empresa, James F. Goldstein, AD Magazine, Archipanic

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