Archilovers

El Olimpo de los Pritzker: Iberoamérica

Esta semana retomamos nuestra serie sobre los premios Pritzker y cruzamos el charco para conocer a los arquitectos más célebres desde México hasta el Cabo de Hornos. Un viaje apasionante por distintas arquitecturas que mezclan las vanguardias y los preceptos del movimiento moderno con la cultura y el arte local. De norte a sur, te invitamos a descubrir algunos de los edificios más impresionantes del continente americano. ¿Vienes?

Iberoamérica es una tierra inabarcable, no solo por su tamaño, sino por la increíble variedad de climas, vegetación y culturas. La belleza de sus paisajes y la historia de cada país constituyen un universo en sí mismo. Un microcosmos en el que, sin embargo, podemos entrar con la familiaridad del hermanamiento que existe entre la Península Ibérica y la América que comienza al sur de Estados Unidos. Desde aquí, queremos reivindicar el papel que sus arquitectos han tenido en la historia reciente de la arquitectura y, a continuación te mostramos por qué.

Luis Barragán en México

Seguro que ya habías oído hablar de Luis Barragán. De hecho, nosotros ya vimos su Cuadra San Cristóbal en un post sobre el color en la arquitectura. Y es que precisamente el color es una de las señas de identidad de los proyectos de Barragán, una obra con un carácter definido cuyos fundamentos hay que buscarlos en sus viajes a Francia, España y el norte de África. En ellos conoció de primera mano la arquitectura mediterránea e islámica, algo que influyó especialmente en su faceta como paisajista, en la que destaca el uso del agua como hilo conductor de los distintos espacios. Además de los edificios que ya mencionamos, hoy te traemos su obra más personal, su casa-taller en la Ciudad de México. El hogar del Pritzker 1980 fue declarado Patrimonio de la Humanidad, porque, según la UNESCO, se trata de “una obra maestra dentro del desarrollo del movimiento moderno, que integra en una nueva síntesis elementos tradicionales y vernáculos, así como diversas corrientes filosóficas y artísticas de todos los tiempos”.

 

 

Óscar Niemeyer en Brasil

No necesita presentación. Con solo leer su apellido, nuestra mente ya está lanzándonos imágenes de los imponentes edificios de Brasilia. El genial arquitecto carioca ganó el Pritzker en 1988 con toda una carrera a sus espaldas. Bajo la premisa “De curvas está hecho todo el universo”, Niemeyer ha pasado a la historia como uno de los arquitectos más reconocibles, junto a Le Corbusier, o Mies Van der Rohe. Aunque podríamos escoger decenas de proyectos impresionantes, hoy hemos querido traeros el único que tiene en España y, según su propias palabras, su obra más importante en Europa: el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, en Aviles (Asturias). El diseño de este gran conjunto arquitectónico fue donado por el propio arquitecto en 2008 y sus obras  finalizaron en 2011, un año antes de su fallecimiento a los 104 años.

 

 

Paulo Mendes da Rocha en Brasil

Cuando da Rocha recibió el premio Pritzker en 2006, ya había construido de todo, desde casas particulares, hasta grandes edificios corporativos, pasando por plazas y tiendas. Su condición de urbanista y su visión humanista de la arquitectura lo llevaron a unirse a la corriente brutalista paulista con diseños que destacan por aunar simplicidad y monumentalidad. A lo largo de su trayectoria ha desempeñado diversos cargos académicos y, al igual que Niemeyer, también fue vetado por la dictadura militar de 1964. Entre sus obras, destacamos el gimnasio del Club Atlético Paulistiano, el museo y teatro Cais das Artes y nuestra preferida, la casa de Butanta.

 

 

Alejandro Aravena en Chile

El ultimo Pritzker es también el más reciente, en 2016. Como ya vimos en otro post, este arquitecto chileno fundamenta su trabajo sobre unas profundas convicciones acerca del papel social y medioambiental que la arquitectura debe desempeñar en la actualidad. Hijo de profesores y estudiante becado, destaca su proyecto de viviendas sociales en Valparaíso. Según sus propias palabras: “Cuando no alcanza la plata, en vez de hacer una casa chica, es mejor hacer la mitad de una casa buena, para que la gente la termine. La evidencia muestra que una familia puede vivir razonablemente bien en 80 m2, pero la plata alcanza para construir 40. Nosotros planteamos construir esos 40 metros como la mitad de una casa buena, no como una casa chica”. Con este planteamiento, ejecutó la construcción de calidad de los elementos más complicados, como cocina, baño y escaleras, y dejó libre un espacio habitacional destinado a futuras ampliaciones. Así, no solo se incrementará el valor de la casa, sino que crecerá y se adaptará a las necesidades de cada familia a lo largo de su vida.

 

 

Fotos: Revista Código, Yellow Trace, 1bp, Pinimg.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *