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La casa del desierto

Para empezar el mes de julio, nada mejor que un pequeño repaso a nuestras casas preferidas… en medio del desierto. Esta semana viajamos a los climas más extremos para demostraros que la buena arquitectura es capaz de adaptarse a las condiciones más duras. Porque, si tenemos en cuenta el contexto y sus particularidades, nuestra casa puede sacar partido de la adversidad y convertirse en el mejor de los refugios.

Refugio en Tucson de DUST.

Los desiertos lo son por algo. La falta de recursos básicos para establecerse en ellos es una razón fundamental, la otra es la climatología, que, a su vez, es la causa de la primera. Tanto si hablamos de las cada vez menos extensas regiones polares, como si lo hacemos de las cada vez más extensas regiones desérticas, nos encontramos con dos características fundamentales. Por un lado, no hay mucha gente y, por otro, la que hay vive en casas con una arquitectura muy especial, fruto de milenios de adaptación y con soluciones sencillas y sostenibles que funcionan a la perfección.

Joshua Tree Residence de Whitaker Studio.

Como en esta ocasión vamos a hablar de viviendas en desiertos y climas cálidos, nos vienen a la cabeza conceptos como “arquitectura bioclimática”, “inercia térmica”, “ventilación cruzada” … Básicamente estrategias de la arquitectura tradicional vernácula que hacen posible prescindir de la climatización artificial. El uso de los materiales autóctonos, el aislamiento y la orientación son aspectos esenciales para crear una casa no solo eficiente, sino sostenible. En este sentido, si unimos las técnicas tradicionales de construcción y la nueva tecnología, el resultado es una vivienda que será el estándar futuro si no conseguimos detener el cambio climático y que, a día de hoy, es un modelo inmejorable para tratar de detenerlo.

Refugio en Tucson de DUST

Vista nocturna del Refugio en Tucson de DUST.

El desierto de Arizona es el lugar perfecto para demostrar que los conocimientos constructivos locales son imprescindibles para la arquitectura moderna. Y eso es algo que el equipo de DUST Architects tuvo muy en cuenta a la hora de plantear esta casa ubicada en la localidad de Tucson. No obstante, cabe destacar que los integrantes del estudio vienen de distintas ramas relacionadas con la arquitectura, incluyendo a artesanos, artistas y diseñadores. Un espíritu muy similar al que dio origen al reconocido Taller de Arquitectura de Ricardo Bofill en los años 60.

Salón del Refugio en Tucson de DUST.

De hecho, para afrontar el proyecto, estudiaron las culturas ancestrales de la zona y sus técnicas de edificación, poniendo en valor el trabajo artesanal y la importancia de los materiales, incluido su proceso de extracción, manipulado, trasformación y colocación. Pero, además, tuvieron muy en cuenta el impacto visual de la construcción en un paisaje virgen, dominado por la presencia de los cactus saguaros, que se yerguen como delgadas columnas vegetales sobre el horizonte.

Escalera de acceso que simula formaciones minerales en el Refugio en Tucson.

La disposición de la vivienda es horizontal, para no interferir en la orografía accidentada del desierto de Sonora y el material principal es la tierra local apisonada en la propia localización. Así, sobre la base de hormigón, se construyeron los muros de tierra que adquirieron su textura mediante las líneas de encofrado y la sucesión de capas de material. Unas barreras masivas que se cierran a Este y a Oeste para evitar el soleamiento directo y se abren a Norte y Sur para facilitar la ventilación cruzada. Al mismo tiempo, se crearon porches para generar espacios exteriores cubiertos que permiten disfrutar del aire libre y, además, regulan la entrada de luz solar al interior dependiendo de la época del año. Un proyecto brillante.

Joshua Tree Residence de Whitaker Studio

Joshua Tree Residence de Whitaker Studio.

La historia de esta casa comienza con un productor de cine que se compró un pedazo de desierto en California y, acto seguido, se enamoró de un proyecto irrealizado firmado por Whitaker Studio: una oficina a base de contenedores reciclados que fue la base para esta vivienda elevada sobre pilotes en pleno corazón del parque natural de Joshua Tree.

Interior de la Joshua Tree Residence.

La casa sigue un esquema formal que recuerda a una flor y se levanta sobre el suelo, porque ocupa el fondo rocoso de un barranco. Aunque en Joshua Tree no llueva mucho, debemos recordar que siempre hay que dejarle el camino libre al agua. Es más, cuando llueve, como en casi todos los desiertos, la lluvia es torrencial y llena los cauces en cuestión de minutos, por lo que la separar la vivienda del terreno era esencial. Pero no todo iban a ser desventajas; su posición semiescondida le permite, por un lado, controlar el soleamiento y, por otro, garantizar la intimidad de las zonas más privadas sin necesidad de renunciar a las ventanas.

Detalle de la Joshua Tree Residence, elevada sobre pilotes.

Con 200 metros cuadrados y una gran altura interior potenciada por los lucernarios, los espacios de la Joshua Tree Residence son espectaculares. La disposición de los contenedores da lugar a una sucesión de ángulos y volúmenes de cualidades esculturales, mientras que sus múltiples orientaciones favorecen la ventilación, conectan visualmente los espacios y proporcionan una panorámica perfecta del espectacular paisaje desértico.

Casa Fobe de Guilhem Eustache

Casa Fobe vista desde el garaje.

Y, para terminar, seguimos con los productores de cine, porque, al igual que la Joshua Tree Residence, la Casa Fobe también fue un encargo de un profesional del gremio, un colectivo al que el desierto debe de parecerle una opción muy atractiva. Será por el silencio, o por la nula posibilidad de encontrarse a ningún conocido.

Casa Fobe de Guilhem Eustache.

Pero dejemos de lado las motivaciones y volvamos la arquitectura. En esta ocasión, cruzamos el atlántico y viajamos desde América del Norte hasta el norte de África, más concretamente a Marrakech, donde el propietario quería levantar tres casas que finalmente se quedaron en una. De esta manera, se primó la preservación del paisaje y se dejó la única construcción rodeada de 2,5 hectáreas de vegetación desértica y tierra yerma hasta donde alcanza la vista.

Piscina de la casa Fobe.

La desnudez de la construcción frente a su medio potencia la sensación de inmensidad y destaca su condición de vivienda frente al paisaje virgen. Una sensación a la que ayuda la rotundidad de los volúmenes, construidos con técnicas y materiales tradicionales de la región, o el grosor de los muros, que llegan a alcanzar el doble de lo habitual para controlar las temperaturas interiores y crear espacios de gran altura. Una vez más, la adaptación al entorno y la revisión de la arquitectura tradicional son la respuesta más inteligente para crear una vivienda en la que nos encantaría vivir, a pesar de estar en el desierto (y de no ser productores de cine).

Bonus track: Desert House de Kellogg

Desert House de Kellogg.

No podíamos irnos sin recuperar esta casa de la que ya os hablamos en un post anterior. Y lo hacemos volviendo al desierto de Joshua Tree, un lugar donde lo mejor es intentar ser lo más discreto posible. Una discreción que no tiene por qué estar reñida con un proyecto espectacular. O por lo menos así debía de pensar Kendrick Bangs Kellogg, el arquitecto que en 1988 cogió los postulados de la corriente organicista y comenzó a plasmarlos sobre un conjunto de formaciones rocosas durante más de 20 años.

Salon de la Desert House de Kellogg.

Cuando finalizó su proyecto, en 2014, los 26 pilares de hormigón que sostienen el techo ya formaban parte de la montaña. Las formas de su cubierta se confunden con el exterior y, una vez dentro, el ambiente es indescriptible. Cada detalle se ha cuidado al máximo y cada elemento ha sido fabricado de manera artesanal, con materiales naturales y por manos expertas. Precisamente por su estética y su filosofía de trabajo, Kellogg ha sido comparado en numerosas ocasiones con Antoni Gaudí.

Interior de la Desert House de Kellogg.

FOTOS: DUST Architects / Jeff Goldberg-ESTO / Jean-Marie Monthiers / Lance Gerber / Elizabeth Daniels