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Arquitectura literaria

Es raro ir a comprar un libro y no terminar ojeando media librería. Las líneas de estanterías tienen algo inexplicable, una atracción que nunca alcanzarán los catálogos virtuales. Mucho se ha hablado del aroma de los libros, de la experiencia de abrirlos por primera vez y asomarse a un universo reservado solo para nosotros. Sin embargo, el lugar dónde los encontramos, las tiendas de libros, también forman parte de la magia. Hoy os traemos las más extraordinarias de China.

Techo de la librería Chongquing Zhongshuge.

La literatura china es una de las más antiguas del mundo, pero además también es una de las que tienen mayor continuidad. Las generaciones de escritores se han sucedido a lo largo de las distintas dinastías y de los diferentes regímenes políticos hasta llegar hasta hoy. Para hacernos una idea de su actividad literaria, basta decir que, en el siglo XVII, China ya había producido más textos escritos que el resto del mundo en toda su historia. Un dato contundente que de debe a dos factores fundamentales: el primero, como siempre, sus dimensiones y su población; y el segundo, que empezaron muy pronto: los primeros caracteres chinos que se conservan datan de la dinastía Shang, entre los siglos XVI y XI antes de Cristo.

Espacio principal de la librería Yangzhou Zhongshuge.

Desde antiguo, los intelectuales chinos han resumido sus cimientos culturales en nueve libros esenciales; los cuatro de Confucio y los llamados Cinco Clásicos. No obstante, existen otras obras chinas que hoy son referentes literarios mundiales, como El arte de la Guerra, o el Tao te Ching. De este amor por la cultura, ha nacido un concepto de librería que se ha hecho un hueco en todas las revistas de diseño del mundo: las tiendas de libros Zhongshuge. Auténticos templos de la literatura diseñados por Li Xiang y su estudio X+Living. ¿Quieres conocerlas? Quédate con nosotros y lee…

Chongquing Zhongshuge

Sala principal de la librería Chongquing Zhongshuge.

Esta es probablemente la primera de las librerías Zhongshuge que llegó a Instagram y, por tanto, a nuestro imaginario colectivo. Nada más verla, es inevitable pesar: “eso no existe”, o “es imposible”, o, para los más entendidos, el consabido “eso es un render”. Pero no, no es un render; son 1300 metros cuadrados en la tercera y cuarta planta del centro comercial Zodi Plaza.

Campanas de lectura de la librería Chongquing Zhongshuge.

Visto desde fuera, el visitante no puede imaginarse lo que le espera cuando cruce el umbral. De la sencilla fachada de vidrio con letras impresas a un interior onírico y envolvente solo van diez centímetros. Diez centímetros que, a efectos visuales, son un mundo. De hecho, la sala principal, con sus múltiples escaleras, nos retrotrae al universo de Harry Potter, mientras que la parte superior abovedada de otras salas nos transporta a un ambiente intimista y misterioso digno de El nombre de la rosa.

Espacio de cafetería en la librería Chongquing Zhongshuge.

Como ya os habréis dado cuenta, gran parte del truco para generar un espacio tan característico está en los espejos del techo. Aquellos primeros que decían “eso no existe” no iban tan desencaminados; en realidad, solo existe la mitad de abajo. Y es que, gracias a los espejos, al suelo negro y a la iluminación, el efecto es tan espectacular que cuesta saber dónde termina la realidad y dónde empieza la fantasía.

Dujiangyan Zhongshuge

Arcos de libros en la librería Dujiangyan Zhongshuge.

Aunque ya sabemos cómo se hace, la magia del espacio no se desvanece. Y menos aún en la librería que la cadena abrió en Chengdu, donde, en lugar de las escaleras escherianas de Chongquing, X+Living se decanta ahora por la línea curva. Las escaleras se adaptan a las columnas de estanterías y discurren entre paredes de libros horadadas con arcos de 10 metros de altura. Un panorama que parece sacado del Cementerio de libros olvidados que imaginó en sus novelas el escritor Ruíz Zafón.

Las escaleras rodean las columnas de libros en la librería Dujiangyan Zhongshuge.

De nuevo, tras la fachada de vidrio, encontramos el paraíso de cualquier lector. Con la ilusión óptica del techo espejado, los libros se extienden como si estuvieran dispuestos sobre la estructura de una catedral, o como si ellos mismos fueran las piezas que la componen. Nadie podría resistirse a subir por estas escaleras e ir descubriendo libro tras libro, como si estuviese recorriendo el auténtico camino hacia el conocimiento.

Yangzhou Zhongshuge

Túnel de la librería Yangzhou Zhongshuge.

En la librería de Yangzhou, no estamos en un centro comercial, sino a la orilla del mar, aunque el concepto es el mismo. Una fachada de vidrio cuajada de letras que da paso al mundo hermético de la literatura. Y, para esta ocasión, en lugar de extender el espacio hacia las alturas, la tienda se despliega ante nosotros como un túnel interminable. En esta perspectiva irreal, las paredes se ciernen sobre nosotros cargadas de libros y, justo en el centro de la bóveda, una gran grieta negra zigzaguea hasta perderse en su propio punto de fuga.

Sala principal de la librería Yangzhou Zhongshuge.

Apetece descubrir el final, ver dónde termina, si es llega a terminar. Es entonces cuando desembocamos en el espacio principal, que se asemeja a un lago subterráneo de aguas oscuras. Un remanso en el que sentarse a disfrutar de los miles de libros que nos rodean.

FOTOS: Shao Feng / X+Living.