Archilovers

Ciao, Enzo

El pasado lunes nos dejó el gran Enzo Mari, uno de los últimos maestros del diseño italiano. Y lo hizo desde el anonimato que le permitió la relevancia de su obra, dejando que fuese ella la que hablase por él en el museo del Trienal de Milán, donde aún protagoniza una exposición dedicada a sus 60 años de carrera. El arquitecto Stefano Boeri, director del museo, quiso despedirse con estás palabras: “Ciao, Enzo. Te vas como un gigante”. Nosotros nos sumamos a su adiós.

 

 

Enzo mari no era el más conocido y, sin embargo, ha sido uno de los diseñadores más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Su carácter -mucho-, en ocasiones llegó a eclipsar su faceta como teórico y su costumbre de decir lo que pensaba -muy a menudo- hizo que olvidásemos algunas de sus mejores creaciones. Lo cierto es que estamos seguros de que no le importaba lo más mínimo. Después de proclamar la muerte del diseño y de considerar a sus colegas más célebres “putas de la publicidad”, nos quedó claro que la fama y el reconocimiento no estaban entre sus prioridades.

 

 

No obstante, le tocó aceptar unos cuantos premios; para empezar cuatro Compasso d’Oro en 1967, 1979, 1987 y 2001 por sus investigaciones en diseño, sus silla Delfina, Tonietta y su mesa Legato, respectivamente. Y, para seguir, fue Premio Internacional de Barcelona de Diseño en 1997 y en 2000 recibió el prestigioso título de Honorary Royal Designer for Industry de la Royal Society of Arts.

 

 

Después de graduarse en Arte y Literatura en la Academia di Brera en 1956, fundó su estudio de Milán, desde el que compaginó sus estudios más académicos sobre la Gestalt y la teoría del diseño, con otros más rentables, como su alianza con Danese Milano. Junto a esta firma de muebles y menaje, Mari reivindicó el uso del plástico en sus obras, aunque su primera creación se fabricó en madera y seguro que la conoces; hablamos del puzle Sedici Animali, una verdadera declaración de intenciones sobre la popularización del diseño, sin renunciar a su calidad formal ni material.

 

 

A partir de ahí, influido por sus muy particulares ideas comunistas y su formación racionalista, resolvió que, en el diseño, la forma lo es todo, siempre que eliminemos lo accesorio. Una suerte de ornamento y delito que, al contrario de Adolf Loos, huye de la suntuosidad de los materiales para adoptar la madera cruda y el plástico como materia prima. Y, mientras tanto, Mari pasaba tanto tiempo estudiando la producción como diseñando el objeto, todo con el fin de mejorar las condiciones de trabajo de los obreros. Otra vuelta de tuerca.

 

 

Mención aparte merecen los calendarios Formosa y Timor, que ya forman parte de inconsciente colectivo. Igual que sus jarrones y paragüeros, auténticas esculturas plenamente funcionales, o sus libros, de los que destacamos dos: uno, la manzana y la mariposa, porque condensa la genialidad del diseño gráfico de los 60 y fue escrito junto a su esposa sin utilizar ni una palabra; y el otro, Autoprogettazione, de 1974, en el que se adelanta al do it yourself con un catálogo de instrucciones para construir muebles con listones de madera, clavos y un martillo.

 

 

Precisamente de esta serie es una de sus creaciones más reconocibles, la silla Sedia1, junto con mesas, camas, armarios. Piezas de una sencillez que llevan a su esencia el concepto de cada uno. Un mundo de las ideas en el que el diseño se desnuda de todo lo que no sea función y, entonces, tal y como Mari pretendía, las formas tienen todo el protagonismo.

 

 

Hoy le rendimos homenaje y suscribimos las palabras de Boeri. Se ha ido un gigante del diseño. Ciao, Enzo.

 

 

FOTOS: Artek, Depto51, Theshopandpermagate.art, Pinterest, Bidspirit, MoMa, Casati Gallery, VNTG, Wright Auctions.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *