Living In Style

The Valley según Piluca Hueso

El estilo sereno y sofisticado de Piluca Hueso se adapta como un guante al carácter vanguardista de nuestro residencial The Valley, situado en Colmenar Viejo. Su conocimiento del mundo vintage y su capacidad para configurar los espacios con calidez y personalidad nos ha conquistado desde el primer momento. Un maridaje perfecto entre arquitectura e interiorismo que te invitamos a descubrir junto a la Revista AD. Solo tienes que darle al play.

 

 

Cuando nos planteamos la construcción de The Valley, queríamos transmitir sensación de hogar en cada detalle. Como bien explica Saïd Hejal, su emplazamiento nos proporciona un hábitat natural inigualable, con la Sierra de Madrid como referencia constante, pero también una ubicación perfectamente comunicada, a solo media hora de la capital. Desde el principio, pensamos que esta ambivalencia debía quedar reflejada en el proyecto, permitiendo su uso cotidiano como primera vivienda y, al mismo tiempo, favoreciendo el disfrute de los espacios al aire libre. Es decir, todo un reto.

 

 

Por eso confiamos su diseño a Cano y Escario, un estudio de arquitectura madrileño que atesora un amplio conocimiento del terreno y un interminable portfolio, en el que encontramos obras singulares, rehabilitaciones de edificios históricos y, por supuesto, viviendas. De hecho, el enfoque que han planteado en los unifamiliares de The Valley es fruto de un estudio profundo del entorno y de una dilatada experiencia en la creación de este tipo de promociones. Justo la misma experiencia y saber hacer que ha demostrado Piluca Hueso al interpretar la esencia del proyecto.

 

 

El resultado es un conjunto de espacios donde todo cuadra, tanto el catálogo de piezas escogidas, como las obras de arte que enriquecen y dan profundidad a su propuesta. Para la distribución de las estancias, Hueso se alía con la arquitectura fluida de Cano y Escario, mientras que su paleta de colores refleja un ambiente íntimo, en el que la paz y el relax invitan a disfrutar de cada momento. Un universo personal en el que destacan las piezas vintage y la superposición de épocas. Así, en el salón, vemos como la mesa alta, tan seventies, encaja sin problemas con las butacas de inspiración midcentury, con el aparador de Sarah Lavoine, o con el espectacular espejo trumeau del siglo XIX.

 

 

En la misma línea, continuamos en el despacho, donde nos encontramos con la sencillez de una mesa de los años 50, la elegancia de una fotografía mucwalk de Ana Pascual, o la frescura de una silla azul turquesa; una nota de color que nos recuerda a los diseños más icónicos de los Eames, o Saarinen. Y si entramos en la meeting room de nuestra oficina de ventas, descubriremos lo que podría ser el comedor con el que siempre habíamos soñado: un fantástico cuadro de Pierre Malbec y una original lámpara artesanal tienen la culpa.

 

 

Ahora que ya te lo hemos contado casi todo, lo mejor es que lo veas con tus propios ojos. Esperamos que te guste, mucho, mucho.

 

FOTOS Y VÍDEO: Revista AD .

 

 

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