Archilovers

La casa del bosque

El sonido del viento entre los árboles, la tranquilidad absoluta, el contacto con la naturaleza y sin vecinos a la vista. Si eres un urbanita declarado, este no es tu post. Esta semana os traemos algunas de las mejores casas que se han construido en el bosque. Todas rodeadas de vegetación, enfocadas al paisaje y con una gran chimenea como centro de la vida entre sus muros.

 

 

Una de las tendencias inmobiliarias más generalizadas tras el Covid-19 es la vuelta al entorno rural. La puesta en marcha del teletrabajo ha demostrado la posibilidad real de trabajar desde casa sin necesidad de ir todos los días a la oficina. Una situación mucho más sostenible, sin necesidad de desplazamientos, sin contaminación y con mayores posibilidades de conciliación. Y, sobre todo, una situación que ha puesto el foco en la necesidad de disponer de espacios domésticos al aire libre, pero también de contar con espacios de trabajo en el hogar.

 

 

Hoy os invitamos a soñar con una vida distinta en una casa distinta. Si no te ves allí ni un segundo, o te parece casi bien para un fin de semana, no te preocupes. Las ciudades no van a desaparecer.

 

Penfield House de Frank Lloyd Wright

 

 

Empezamos a lo grande, aunque no hemos querido ir a lo obvio. Si decimos “Frank Lloyd Wright” y “bosque”, luego va “cascada”; el inconsciente colectivo de la arquitectura. Es inevitable, pero hemos pensado que la Casa de la Cascada se merece un post para ella sola y que, además, así descubrimos más joyas del genio de Wisconsin.

 

 

Por tanto, con vuestro permiso, nos vamos hasta Cleveland, hasta una de las nueve casas usonianas que Wright construyó en Ohio. Y, más concretamente, hemos escogido la que diseñó en 1955 para su amigo, el pintor Louis Penfield.

 

 

A pesar de mantener las señas de identidad del mítico arquitecto, como los interiores en madera, o los interminables sofás de obra, también podemos distinguir ciertos rasgos propios de las case study houses. En este sentido, las paredes de cristal y la doble altura del gran salón, así como la escalera flotante, o el propio juego de volúmenes muestran lo mejor del Wright más moderno.

 

Casa en los Árboles de Luciano Kruk

 

 

Seguimos con esta casa de hormigón que nos tiene completamente enamorados. Luciano Kruk proyecta en Costa Esmeralda una vivienda espectacular que parece emerger ingrávida entre la vegetación. Incluso su piscina es un ejercicio de equilibrio. Un maravilloso ejercicio de brutalismo rodeado de pinos y cuyo interior está enfocado a disfrutar del paisaje.

 

 

Los dos metros de altura a los que se eleva la planta baja ayuda a crear cierta sensación de “casa del árbol”: los ventanales enormes de suelo a techo y la terraza mirador se proyectan al vacío, de manera que la altura de los árboles circundantes resulta incierta y, desde dentro, la casa parece colgada entre las copas de los pinos.

 

 

Por último, la planta superior se presenta como un volumen más denso que la acristalada planta baja, lo que aumenta la impresión de que la vivienda entera levita sobre el terreno. Un terreno que, por cierto, se ha dejado lo más virgen posible, de manera que la arquitectura de Kruk, honesta en sus materiales, contrasta sin perder armonía, con la pureza de la naturaleza intacta.

 

Casa Lucio Muñoz de Fernando Higueras

 

 

Aunque ya os hemos hablado de ella, la Casa Lucio Muñoz siempre merece una revisión. Cada vez que nos acercamos a su historia, descubrimos algún aspecto nuevo, sobre todo de su fascinante proceso de diseño. Al fin y al cabo, Fernando Higueras se pasó un año viviendo en plena montaña, diseñado la casa según avanzaba su construcción.

 

 

Higueras hizo una casa para una artista y la creo como si fuera una auténtica performance, replanteándola con estacas, cuerdas y periódicos. Alejándose a la ladera de enfrente para valorar la integración de la casa entre las rocas que debían sostenerla, dibujando y proyectando los enormes aleros sostenidos por sus características vigas dobles.

 

 

El resultado es una casa que casi parece una formación mineral. Una suerte de estratos de hormigón que se esconden en su parte superior y se desarrollan a medida que aumenta el desnivel.

 

Casa de la Roca de Cadaval & Solà Morales

 

 

En las espectaculares montañas que se levantan cerca del mexicano Valle de Bravo, el estudio Cadaval & Solà Morales ha construido su Casa de la Roca. Esta espectacular vivienda de 300 metros cuadrados se dispone en tres volúmenes de hormigón en cuya cubierta crecen los mismos arbustos que la rodean. Además, para reducir al mínimo su impacto visual, sus paredes están pintados de color negro e imprimados con restos de madera proveniente de árboles caídos en sus alrededores.

 

 

En el centro de la casa se encuentran las zonas más sociales, incluyendo una gran terraza comedor cubierta y un gran salón abierto al exterior a través de unos enormes ventanales corridos. En cuanto al resto de sus estancias, destacan las paredes de hormigón en bruto y las vigas de madera del techo, una combinación que aporta calidez y deja todo el protagonismo a la vegetación como telón de fondo para todos los espacios de la vivienda.

 

FOTOS: Daniela Mac Adden, Modern in Denver, Cleveland.com, News 5 Cleveland Fundación Fernando Higueras, COAM, Sandra Pereznieto.

 

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