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Rafael de La-Hoz: historia de nuestra arquitectura

En 1920 su abuelo fundó el estudio de arquitectura que lleva su apellido. En 1975, su padre diseñó el edificio Castelar, una de las obras maestras del patrimonio arquitectónico madrileño. Hoy, en pleno siglo XXI, Rafael de La-Hoz afronta el futuro con un currículum de éxitos y muchos proyectos aún por materializar. Hoy te invitamos a conocer nuestros seis favoritos, sin olvidarnos de los que compartimos: The Edge, La Finca y Tribeka.

 

 

The Edge

 

 

The Edge fue especial desde el principio. Su espectacular ubicación, en el límite -de ahí su nombre- entre el medio marino y el terrestre propició su carácter náutico. “Un gran barco varado frente al mar”, nos explicó el arquitecto durante los primeros encuentros para definir el proyecto.

 

 

Las formas orgánicas de los edificios se adaptan a la línea de la costa y abrazan un jardín que sirve de transición entre la urbanización y la naturaleza. Un hábitat que se funde con la arena y que une dos entornos cuyas fronteras se desdibujan. Todavía hoy, con el proyecto terminado, nos sorprende descubrir nuevos detalles de planteamiento que fortalecen la integración del residencial. Detalles que nacen de un profundo estudio previo, tan bien planteados que parecen sencillos, y no lo son. Detalles que consiguen que las simulaciones por ordenador, tan perfectas, se queden muy cortas frente a lo que transmite el resultado final. Sencillamente impecable.

 

Oxxeo

 

 

En este impresionante edificio de oficinas, Rafael de La-Hoz convierte la función en estética. Así, consigue extraer del edificio la estructura que sostiene los forjados y componer con ella una fachada a modo de celosía. Gracias a ello, además, protege el muro de cristal de la radiación solar, lo que ha ayudado a su certificación LEED Platino Core & Shell, otorgada por el prestigioso Green Building Council.

 

 

Por otro lado, al contar con único núcleo central para todas las comunicaciones e instalaciones verticales, se ha logrado maximizar el espacio interior, al tiempo que se ha potenciado la accesibilidad y la luminosidad de los interiores, algo fundamental en un espacio de trabajo. Un proyecto brillante.

 

Gran Vía 48

 

 

 

El reto era grande: integrarse en la Gran Vía madrileña en pleno siglo XXI. Las polémicas también lo fueron, con reproches de todo tipo: demasiado moderno, demasiado poco moderno, demasiado discreto, demasiado llamativo. No podía ser de otra manera. Sin embargo, con el paso de los años, este edificio ha pasado a formar parte del paisaje urbano en la artería más icónica de la capital.

 

 

Su juego de volúmenes y el entramado de la fachada son la única concesión a la estética en un proyecto que destaca por su sobriedad. La intención de De La-Hoz fue “mantener los ritmos, las proporciones y las alturas” desde un prisma moderno, contemporáneo, pero siempre respetuoso.

 

Torres de Hércules

 

 

Con la inspiración mitológica de las columnas de Hércules, Rafael de la Hoz proyectó dos torres idénticas unidas por un cuerpo de cristal. Sus 126 metros de altura se han convertido en un punto de referencia en la bahía de Algeciras, mientras que su piel de hormigón blanco recoge el legado histórico del “non plus ultra”, en forma de letras sobre la cuadrícula que rodea cada edificio.

 

 

Precisamente, esa celosía, al igual que veíamos en el Oxxeo, ayuda a controlar la radiación solar y contribuye a la sostenibilidad del conjunto. Una voluntad de responsabilidad climática que también vemos en las dos láminas de agua reciclada que reflejan y sirven de base a las torres. Sin lugar a duda, un hito constructivo que ha redefinido el modelo de arquitectura empresarial en Andalucia.

 

La Finca

 

 

 

La Finca es nuestro gran proyecto residencial en Sotogrande. En esta ocasión, la historia de la urbanización, su relación con el golf y la exigencia de los clientes nos llevaron a buscar un enfoque único. Desde el primer momento Rafael de La-Hoz lo vio claro: “Hay que situarse en Sotogrande y ser Sotogrande”.

 

 

El glamour, la privacidad y el diseño han sido referentes esenciales en el proyecto. Su ubicación, a pie del campo de golf de la Cañada y con unas vistas privilegiadas, llevaron a de La-Hoz a retomar el espíritu inicial de Sotogrande: la tranquilidad y la presencia de la naturaleza en la trama urbanística. Para ello, planteó unos espacios diáfanos, amplios y cuyas paredes son prácticamente de cristal. Asimismo, en un alarde de ingenio, las formas limpias y los volúmenes rotundos de los edificios se ven protegidos por los propios elementos constructivos. Un proyecto único que recupera la autenticidad de la urbanización más exclusiva de Europa.

 

Tribeka

 

 

Tribeka es puro urbanismo. Las líneas maestras están ahí; una estética reconocible y edificios singulares con capacidad para dejar huella. Pero hay mucho más: sobre todo, el concepto de ciudad jardín, con las zonas verdes como eje vertebrador de la vida en comunidad. Una visión de la arquitectura que deja traslucir su responsabilidad como agente de cambio social.

 

 

El crecimiento urbano siempre es una oportunidad para hacer las cosas mejor. Contribuir mejorar una ciudad es una responsabilidad aún mayor cuando se trata de la propia, como le ocurre a De La-Hoz en Tribeka. Por eso quiso abrir las viviendas al exterior en una zona que permite desarrollar todo el potencial de crecimiento que tiene Córdoba. Su proximidad al centro y la posibilidad de crear algo nuevo en la historia de una ciudad milenaria han dado lugar a un modelo residencial inédito en su entorno.

 

 

Fotos: Rafael de La-Hoz y Kronos Homes

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