Archilovers

Arquitectura en curva

En arquitectura, la lógica juega a favor del ángulo recto. Muebles que encajan a la perfección, máximo aprovechamiento del espacio, una trama urbana sencilla y funcional. Sí, la lógica juega a favor del ángulo recto, pero la naturaleza juega en contra. Por eso la curva nos resulta tan acogedora, tan atractiva, tan cálida. Hoy te invitamos a andar en círculos por algunas de las casas circulares más célebres de la historia.

 

 

En esta ocasión, podríamos entrar en circunloquios -palabra muy adecuada- para hablaros de las casas que vas a ver a continuación, pero pensamos que es mejor dejar hablar al maestro: os dejamos con las palabras de Niemeyer y luego comenzamos nuestro viaje:

 

 

“No es el ángulo recto que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida. De curvas es hecho todo el universo, el universo curvo de Einstein”

 

Circular Sun House de Frank Lloyd Right

 

 

La última residencia particular diseñada por Right se encuentra en Phoenix y sus obras finalizaron en 1967, aunque sus planos son de 1959. Las paredes de bloques de hormigón se tiñeron con el color del paisaje desértico que la circunda y sus formas se adelantaron a uno de los grandes iconos circulares de la arquitectura, el Guggenheim del propio Right.

 

 

Con una planta prematuramente organicista, la Circular Sun House se funde con la ladera que la sostiene. Sus curvas acogen un gran salón, una cocina, tres dormitorios y, en la segunda planta, un estudio con vistas panorámicas. Un proyecto adelantado a su tiempo que establece una relación simbiótica con el paisaje: la naturaleza como telón de fondo de la arquitectura y la arquitectura como prolongación de la naturaleza.

 

 

 

Futuro House de Matti Suuronen

 

 

En plena carrera especial, Matti Suuronen presentaba su Futuro House justo un año antes de que Neil Armstrong pisara la luna. La inspiración espacial estaba clara, pero, más allá de su aspecto, la Futuro era una vivienda prefabricada reutilizable, ligera, de fácil montaje y adaptable a casi cualquier terreno.

 

 

La casa se componía de 16 módulos de poliéster y fibra de vidrio que, una vez ensamblados, se montaban sobre un anillo de acero con cuatro puntos de apoyo. Gracias a ello, podía instalarse en pendientes de hasta diez grados de inclinación y, para su cimentación, bastaban cuatro cubos de hormigón en los que anclar la estructura.

 

 

El modelo básico tenía solo un dormitorio y 50 metros cuadrados. Sin embargo, su distribución, con bancos corridos y una chimenea en el centro ofrecía una notable sensación de amplitud. Algo a lo que contribuía un mobiliario diseñado para encajar a la perfección en esta casa OVNI, que se entregaba completamente equipada y amueblada.

 

Elrod House

 

 

Cualquier fan de James Bond reconoce la casa de Diamantes para la eternidad. De hecho, a John Lautner debemos algunas de las residencias hollywoodienses más espectaculares de los años 60. Una especialización que le restó en su momento un reconocimiento que ha llegado con los años.

 

 

Algunas de sus soluciones en cubiertas y voladizos son mucho más que un recurso estético; muy al contrario; edificios como la casa Elrod, la Chemosphere, la casa García, o la casa Sheats Goldstein, demuestran un gran conocimiento de los materiales y las técnicas constructivas. Una audacia que, en este caso, pasó inadvertida para aquellos que se no supieron ver más allá de un escenario de cine.

 

Solo Houses de Office KGDVS

 

 

El estudio de arquitectura belga KGDVS ha proyectado en un pinar de Teruel un anillo de hormigón y acero que parece haber aterrizado en mitad de la naturaleza. En los tres dormitorios, los dos baños, el estudio, la zona de estar, la cocina y el salón, el paisaje es un elemento omnipresente.

 

 

Tal y como recogía la Revista AD, sus arquitectos explican: “Hemos jugado a estar presentes y poder desaparecer al mismo tiempo utilizando un sistema de paredes móviles de policarbonato que permiten, girando sobre el propio círculo, exponer las habitaciones al bosque. También hemos trabajado con la transparencia del cristal y con la idea de introducir la sierra en el interior gracias a la vegetación del patio (1.000 m2 de especies autóctonas cuidadosamente elegidas por el paisajista Bas Smets) y a los reflejos de los módulos de acero que ocultan las zonas de servicio”.

 

 

En cuanto al interior, un mobiliario de diseño propio -con algunas piezas creadas en exclusiva para este proyecto- se combinan con clásicos del diseño tan atemporales como la silla Thonet.

 

 

Fotos:  Mcmdaily, Curbed, Designboom, Pinterest, Voices of east anglia, Reddit, Vanity Fair, Daniel Schafer para la Revista AD.

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