Feel The Inspiration

Toma asiento

Ahora que llega el otoño, hay pocos planes mejores que sentarte a leer en tu butaca preferida. Un café caliente y las primeras gotas de lluvia resbalando sobre el cristal… Suena bien, ¿verdad? Pues, si además estás sentado en una de las lounge chair que te traemos esta semana, el momento roza la perfección.

 

 

Hace ya dos años os mostramos algunas de nuestras sillas preferidas; verdaderos iconos del diseño que han trascendido su utilidad para convertirse en objetos de deseo. Sus líneas nacieron de las manos de arquitectos que han marcado un antes y un después en la profesión. Una manera integral de entender la arquitectura, desde el tejado, hasta el mobiliario, pasando por los pomos de las puertas.

 

 

Sin embargo, muchos de aquellos diseños pensados para crear muebles baratos y prácticos se han convertido en artículos de lujo fabricados por las firmas más exclusivas. Si bien es cierto que esta situación altera la esencia original del producto, también es verdad que, en cierta forma, ha ayudado a su continuidad y a mantener inalterable la pureza del diseño; podría decirse que ha “puesto en valor” el trabajo del arquitecto, con todo lo que eso conlleva.

 

 

Y, si eso ha ocurrido con las sillas, las butacas o lounge chair han llegado aún más lejos. Si tenemos en cuenta que partimos de un objeto que no es tan básico como una silla, podemos entender el precio que algunas de estas piezas han llegado a alcanzar en subastas, o en el mercado de coleccionistas. Por otro lado, el protagonismo de estos sillones en las creaciones de los interioristas es cada vez mayor, lo que aumenta más si cabe su condición de objeto de lujo, sobre todo si buscamos un ejemplar de las primeras series, o uno que ya no se fabrica.

 

 

A continuación, te invitamos a disfrutar de algunas de nuestras lounge chairs preferidas. Seguro que conoces alguna… o todas.

 

 

Lounge Chair de Ray y Charles Eames.

 

 

Si esto fuera un concurso de popularidad, el diseño del matrimonio Eames se lo llevaba de calle. Es la lounge por antonomasia, omnipresente en revistas de decoración, en el cine y en la televisión. Con propietarios como el Doctor House, o Ironman, no es de extrañar que el gran director Billy Wilder tuviera algo que ver con la génesis de este mueble. Charles conoció a Wilder cuando trabajó como set designer en la Metro Goldwyn Mayer y, años más tarde, la mítica lounge chair ottoman se convirtió en un regalo de cumpleaños para el director. Si quieres saber un poquito más, nada mejor que un viaje en el tiempo al Today Show de 1956. Después de una entrevista con los Eames, podéis ver el proceso de montaje a partir del minuto 8:20.

 

 

 

Womb Chair de Saarinen

 

 

Pasamos de los Eames a Saarinen, pero no del todo, porque la Womb Chair es fruto de una colaboración entre los dos arquitectos, una relación que comenzó con los experimentos para moldear la madera laminada de forma tridimensional.

 

 

En este caso, y tras una visita a un astillero que hacía barcos de fibra de vidrio, Saarinen realizó a finales de los años cuarenta los primeros prototipos de su mueble más célebre, tras la línea “tulip”. La Womb Chair, literalmente “silla útero”, fue concebida partiendo de una premisa: nadie se sienta todo el rato en la misma postura. A partir de ahí, el resto es historia del diseño.

 

 

Ox Chair de Wegner

 

 

 

Esta lounge chair destaca sobre los demás diseños del prolífico Wegner. Frente a la acostumbrada austeridad y sencillez, o el uso de la madera como elemento principal, la Ox se viste de cuero y se eleva sobre una base de acero pulido. Sus formas son rotundas y adquieren una dimensión casi escultórica. De hecho, su primer nombre, allá por 1960, fue EJ100. Pero finalmente se impuso lo evidente, su reposacabezas: “Ox”, es decir, “buey”.

 

 

Como curiosidad, os contamos que este diseño era el favorito de su creador. Wegner dijo en una ocasión que: “debemos procurar que no todo se vuelva horrorosamente serio; hay que jugar, pero debemos jugar en serio”. La Ox presidió su salón hasta el día de su muerte el 26 de enero de 2007.

 

 

Egg Chair de Jacobsen

 

 

En 1958, Arne Jacobsen andaba ocupado diseñando hasta el último detalle del Hotel SAS de Copenhague. Sí, también el mobiliario. Y ahí es donde nace la Silla Huevo, una mezcla del concepto de la Womb de Saarinen con las técnicas de moldeado de madera del propio Jacobsen.

 

 

A pesar de que sus formas recuerdan a la exitosa silla Serie 7, el diseño de la Egg tardó años en ser reconocido. Hoy en día, las primeras unidades en verde fabricadas para el SAS alcanzan precios astronómicos en las subastas. Eso sí, si quieres sentarte en una de las que fabrica Fritz Hansen, siempre puedes pasarte por algún McDonald´s del centro de Londres. Sí, un McDonald´s…

 

 

Sillón Lady de Zanusso

 

 

Marco Zanusso fue uno de los arquitectos y urbanistas italianos más influyentes del siglo XX. Sin embargo, hoy en día la mayoría de los profanos lo conocen porque su butaca Lady sale todos los meses en dos o tres reportajes de dos o tres revistas de decoración. No falla. Y no nos extraña: sus líneas sencillas y personales encajan en cualquier ambiente. De hecho, no hay que buscar en anticuarios. La prestigiosa firma Cassina la tiene en catálogo sin variar un ápice el diseño original.

 

 

Al igual que veremos con la G10 de Pierre Guariche, la Lady nació como parte un programa para industrializar la producción de mobiliario. Precisamente, la aplicación de las nuevas tecnologías y materiales a la fabricación de enseres era el cometido del organismo fundado por Zanusso: la ADI (Associazione per il Disegno Industriale).

 

 

Sillón G-10 de Guariche

 

 

Pierre Guariche abanderó el Movimiento Moderno en Francia. Sus creaciones, bajo una aparente sencillez, destacan por el juego de volúmenes. Desde el principio, renunció a la opulencia tradicional del diseño francés. Una postura que lo que le llevó a interesarse por la producción en serie de sus propios muebles. Gracias a ello, incluso cuando trabajaba para la renombrada marca belga Meurop, las piezas del arquitecto no eran especialmente caras. Al contrario, hizo popular un diseño vanguardista y limpio.

 

 

La G-10, con sus piezas poligonales y su estructura metálica es un equivalente galo de la Lady de Zanusso. Quizás más desconocida, pero igualmente cotizada en el mercado de antigüedades. Además, en este caso, el modelo original producido por Airborne no ha sido reeditado.

 

 

Butaca Toro de Fiscac

 

 

Nadie duda que Fisac ha sido uno de los mejores arquitectos españoles contemporáneos. Sin embargo, sus muebles han sido tan reconocidos como su arquitectura. Por ello, hoy queremos cerrar este post con uno de sus diseños más logrados: la butaca Toro, que, al igual que la Ox de Wegner, no podía tener otro nombre.

 

 

Creada en 1948, la Toro se concibió bajo la denominación de “Serie Estructural”, en la que se encontraban también bancos y sillas. Todos con un denominador común, su compromiso entre resistencia y economía de materiales. Un icono del diseño patrio que comercializó Darro y que nos encantaría ver reeditado… y en nuestro salón.

 

Fotos: David Santos, Instarix, COAM, Contraste, Mixandmacht, Pinterest, Revista AD, Ministerio del Diseño, Utility Design, Erik Joergensen, Belen Imaz, Circle Aution, Homedit, Vitra.

 

 

 

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