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Estaciones de metro: la ciudad bajo la ciudad

Para admirar la arquitectura de nuestras ciudades, solemos levantar la cabeza y mirar hacia arriba. Sin embargo, hay mucha ciudad bajo nuestros pies. Esta semana te traemos algunas de las mejores estaciones de metro. Un mundo subterráneo en el que perderse puede ser todo un placer para los sentidos. ¿Bajamos?

Algo más de un siglo después de las primeras líneas de metro, sus pasillos y estaciones poco o nada tienen que ver con aquellas angostas y oscuras instalaciones. Hoy en día, al otro lado del asfalto, o por debajo de nuestra propia casa, fluye una ciudad paralela de millones de viajeros. Personas apresuradas que recorren las arterias del subsuelo sin detenerse a echar un vistazo, con el destino como único objetivo. Sin embargo, a su alrededor, todo ha cambiado. En realidad, nunca dejo de ser una maravillosa obra de ingeniería, pero ahora veremos que también puede llegar a ser una auténtica obra de arte.

 

Estación Casa da Música de Oporto

Souto de Moura firma este proyecto situado junto a la Casa da Música diseñada por OMA en 2005. La estación de Casa da Música forma parte de un ambicioso proyecto de transporte en superficie que ha rediseñado el paisaje urbano del centro histórico. Los desniveles, los taludes y las calles a distintas cotas contrastan con las formas rotundas y sólidas del proyecto del Pritzker portugués. Un compendio de sencillez y elegancia que encaja a la perfección con el gran edificio que da nombre a la estación.

 

 

Estación de Løren de Oslo

Ya te hablamos de Oslo y su conciencia medioambiental, pero hemos pensado que esta impresionante estación de metro necesitaba su propio espacio. El barrio de Løren ha renacido sobre las cenizas de su pasado industrial para convertirse en uno de las zonas más cotizadas de la capital Noruega. Una transformación que no ha sido casualidad, ya que ha cumplido las directrices de una cuidada planificación urbanística, en la que se contemplaba la creación de una estación de metro. El diseño de Arne Henriksen Arkitekter y MDH Arkitekter hace del hormigón visto su seña de identidad. Esta elección, que reivindica las reminiscencias fabriles del entorno, genera un ambiente a medio camino entre el brutalismo y un futuro distópico.

 

 

Estación de La Salut de Barcelona

Junto a la estación de Llefià, La Salut conforma un espectacular proyecto a cargo de Soldevila Arquitectos. Inauguradas en 2008, ambas estaciones buscan fragmentar visualmente los grandes espacios, tanto verticales en los pozos de bajada, como horizontales en los pasillos inferiores. Para conseguirlo, los arquitectos han recurrido a estrategias de iluminación, de manera que se subrayan las balconadas de los pozos acortándolos, o se inclinan las paredes de los pasillos para romper la continuidad horizontal del trayecto. Una buena muestra de la capacidad de la iluminación para transformar por completo cualquier lugar.

 

 

Estación de Rådhuset de Estocolmo

La espectacularidad de esta estación, diseñada por el polifacético Sigvard Olsson, radica en la aparente ausencia de arquitectura, o ingeniería. Su estética marcadamente orgánica semeja el interior de una caverna, una técnica que comparte con otras estaciones del suburbano sueco construidas en los años 70. Y, aunque Rådhuset es una de las más espectaculares, también comparte con el resto de la red subterránea su condición de museo público, ya que durante los últimos 50 años más de un centenar de artistas han decorado 90 de las 100 estaciones del metro de Estocolmo.

 

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