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Los 4 parques más representativos realizados por arquitectos emblemáticos

Al escuchar la palabra parque, unos se imaginarán una planicie llena de niños corriendo; otros, una suerte de bosque tupido y solitario; y, otros, una inmensa pradera rodeada de rascacielos. El parque suele ser el primer espacio abierto que exploramos, por eso, cada uno lo ve de forma distinta. Y así se fija en nuestra memoria. Hoy te invitamos a descubrir los parques de nuestros arquitectos preferidos. ¿Se parecen a lo que tú habías pensado?

Existen pocos lugares tan evocadores como un parque, tan ligados a nuestra infancia y a nuestro descubrimiento del mundo. En la ciudad, son la anticiudad y, en el campo, son el anticampo. Una maravillosa contradicción urbanística nacida de hacer artificial lo natural. Esa porción de naturaleza en la ciudad y de ciudad en la naturaleza es lo que esta semana te traemos. Justo ahora que muchos de nuestros parques comienzan a tornarse amarillos, naranjas y marrones, justo ahora que nuestros pies caminan sobre una alfombra de hojas, es el momento perfecto para dar un paseo por algunos de los jardines urbanos más bellos del mundo.

 

 

De acuerdo, sabemos que es archiconocido, pero en cada visita puedes sorprenderte con algún detalle que te había pasado inadvertido hasta ese instante. Antoni Gaudí inauguró en 1926 un mundo particular inconfundible en el que las estructuras adquieren formas orgánicas y se funden con la vegetación en una gradación apenas perceptible. El límite entre lo artificial y lo natural se desdibuja en esta obra inconclusa del gran arquitecto catalán. Lo que estaba llamado a ser una gran urbanización de casas para burgueses y aristócratas barceloneses se quedó en un gran jardín vallado que hoy es Patrimonio de la Humanidad. Su ubicación, en un promontorio, no solo favorece el paisajismo y la espectacularidad de los recorridos, sino que permite una de las vistas más emblemáticas de Barcelona: la que se disfruta desde la gran terraza limitada por sus bancos revestidos de trencadís.

Parque Lafayette en Detroit

 

 

Si el Parc Güell nació con vocación residencial, el Parque Lafayette elevó esa vocación a la enésima potencia. En sus más de treinta hectáreas, acoge la mayor muestra del mundo de edificios de Mies Van der Rohe.  Junto al urbanista Ludwig Hilberseimer y al paisajista Alfred Caldwell, Mies materializó algunos de los ideales propuestos por Le Cobusier para Ville Radieuse. El concepto de “torres en el parque” tan característico del movimiento moderno cobra forma en tres bloques de 22 plantas que emergen de la masa forestal como si hubieran sido engullidos por la naturaleza. Un modelo de ciudad vertical, amplia y verde, muy similar al que defendía Jesús Gallego, arquitecto de nuestras promociones Marvà 3 y Nature. Todo un alarde de modernidad que sigue plenamente vigente hoy en día, completamente al margen del éxodo que ha sufrido el resto de Detroit y con unas tasas de ocupación y calidad de vida que demuestran el gran éxito del proyecto.

Millenium Park en Chicago

 

 

Entre los rascacielos de Chicago y el Lago Michigan se extendía una gran llanura surcada por antiguas vías de ferrocarril y limitada por una enorme autopista. Primero se construyó el Parque Grant, pero la superficie correspondiente al Millenium Park era poco más que un gran descampado. Una situación que cambió en 1997, cuando Frank Ghery fue contratado por el ayuntamiento para crear un espacio articulado en cuatro áreas artísticas: la arquitectura, representada por el pabellón Jay Pritzker, diseñado por el propio Ghery; la escultura, materializada en la Cloud Gate de Anish Kapoor; el audiovisual, que cobra vida en la fuente Crown del español Jaume Plensa; y la música, en forma de enorme pérgola que sostiene un complejo sistema de altavoces para asegurar una óptima audición de los espectáculos al aire libre. El recinto se inauguró cuatro años después del milenio que le da nombre y, no obstante, se ha consolidado como uno de los espacios públicos más emblemáticos de Chicago.

Estadio Atlético Tussols-Basil en Olot

 

 

Una de las primeras obras de RCR Arquitectes fue el Estadio Atlético Tussols-Basil, en Olot. Inaugurado en el año 2000, este conjunto polideportivo, ubicado a caballo entre la ciudad y un parque natural, supuso todo un reto a nivel urbanístico. Por un lado, las necesidades propias de su uso exigían la disponibilidad de una gran superficie en la que situar las instalaciones, pero, por otro, la riqueza natural del entorno se hubiera visto comprometida. La solución fue concebir el proyecto como un gran parque y situar la pista en un antiguo terreno de cultivo localizado en la cota más baja del complejo. Así, las gradas se disponen naturalmente en las pendientes que lo rodean y las construcciones se integran entre los árboles y se camuflan gracias a los tonos terrosos del acero Cor-ten. Un gran ejemplo de cómo una instalación con un fin específico puede convertirse en un entorno polivalente a través del respeto al ecosistema original.

 

Photo: 1WP, Plataforma Arquitectura, Hicarquitectura, Yo Chicago, Ramón Prat.

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