Archilovers

Refugios frente al mar

Seguro que en alguna ocasión has deseado tener toda la playa para ti. Tranquilo, no es que seas un misántropo patológico; es que a veces somos demasiados. Por eso en esto tampoco estás solo. Hay un montón de gente como tú y algunos han tenido la increíble suerte de construirse la casa perfecta. Frente al mar, aislada, inexpugnable. Una fortaleza donde el verano es solo suyo. Esta semana te presentamos las casas de playa que más nos inspiran.

Olvídate de los gritos, las carreras, tu toalla llena de arena, los jugadores ocasionales de palas en plena orilla, el de la neverita portátil, el de las tres sombrillas, el que se te sienta a menos de dos centímetros… Sí, la playa puede ser un verdadero infierno, pero ya no hace falta que huyas a la montaña. De todas formas, también va a estar llena de gente. Mejor quédate con nosotros en cualquiera de estas casas. Solo hay silencio, brisa y el horizonte.

La Casa Malaparte

El escritor Curzio Malaparte fue el pionero de los misántropos playeros. En 1937 decidió levantar su refugio frente al Golfo de Salerno. Para construirlo, primero eligió un promontorio prácticamente inaccesible, después contrató al racionalista Adalberto Libera y, por último, lo despidió por considerar su proyecto una mezcla entre búnker y cárcel. No podemos echárselo en cara. Su propio diseño, llevado a cabo con la ayuda de albañiles locales, es todo un ícono de la arquitectura moderna. La silueta roja, a 32 metros de altura sobre el Mediterráneo, con la escalinata que conduce a la cubierta y el muro blanco y curvo que la corona, es inconfundible. Una obra de arte a la que solo se puede llegar a pie o, si hay buen mar, en barco. Si no te apetece darte el paseo, puedes verla en Le Mépris, de Jean-Luc Godard.

 

 

 

 

La Casa del Acantilado

Al sur de Granada, sobre un acantilado y frente al Mediterráneo se alza esta impresionante vivienda, obra de Pablo Gil y Jaime Bartolomé. Sus sinuosas formas se funden con el entorno natural para amoldarse a los 42 grados de inclinación que tiene el terreno. Todo un reto de ingeniería que puso su mayor empeño en la distribución de los espacios, orientados al mar y diseñados para ofrecer la mejor perspectiva del impresionante paisaje marítimo. Su ubicación privilegiada y su proceso de construcción, a medio camino entre la artesanía y la alta tecnología, no son el único incentivo del proyecto; seguro que muchos apreciaran el detalle de que la carretera termina donde termina la casa. Nadie podrá decirte aquello de: “Pasaba por aquí y…”

 

 

 

 

Casa Lefevre

En el sur de Lima, Longhi Architects ha creado una casa que parece la prolongación del desierto sobre el océano. La integración de la estructura en los acantilados permite desafiar al inhóspito paisaje con un voladizo que parece salir de terreno y levitar sobre el mar. Un proyecto capaz de aprovechar la belleza de un enclave difícil y utilizarla para ensalzar sus cualidades constructivas.

 

 

 

 

Casa Cala D´Or

Vale, esta casa no está precisamente aislada, pero todo en ella transmite verano, playa y tranquilidad. Aprovechando el desnivel de la parcela, los arquitectos de Flexo Arquitectura situaron la vivienda en la parte alta y dejaron el jardín y la piscina con vistas al mar. Además, para potenciar su uso recreativo, decidieron crear una primera planta semienterrada a modo de “casa de verano”. Un espacio exterior, equipado con cocina al aire libre y conectado con la “casa de invierno” a través de una escalera que desemboca en el mirador superior. Tras sus cristales, encontramos una distribución orientada al mar y configurada en torno a cuatro patios interiores que la iluminan y preservan su privacidad.

 

 

Photos: The New Bohemian, The Sibarist, The Sidney Morning Herald, Plataforma Arquitectura               Portada: Dominik Lange

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