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Arquitectura del movimiento: Aeropuertos

En cuestión de días, muchos de nosotros estaremos camino de la ciudad en la que nacimos, o en la que vive algún familiar; o haciendo las maletas para ese viaje que hemos preparado con nuestros amigos. Luego vendrán las celebraciones, los regalos y los buenos momentos, pero antes tendremos que enfrentarnos a un frenesí de prisas, atascos y retrasos para llegar a nuestro destino. Y en ese estado de nervios, mirando billetes y paneles con horas de salida y llegada, pasaremos por aeropuertos y estaciones de tren sin mirar a nuestro alrededor.

Enormes estructuras vistas, formas aéreas y sinuosas, luces y gente, ríos de gente, con la misma prisa que nosotros, muchas veces perdidos entre las enormes proporciones de estos edificios de paso. Hoy, le rendimos un pequeño homenaje a los aeropuertos, nuestra primera parada en esta serie dedicada a la arquitectura de los medios de transporte; la arquitectura del movimiento.

Quédate con nosotros y acompáñanos en nuestro viaje por los mejores aeropuertos del mundo. Seguro que has pasado por alguno de ellos… Y no has tenido tiempo de pararte. Ahora puedes. Disfrútalo.

 

Terminal de la TWA de Eero Saarinen en Nueva York

Todo aquel que se acerca a la Terminal de la TWA por la puerta principal tiene la sensación de ser engullido por un enorme pájaro a punto de alzar el vuelo. En 1956, Saarinen adaptó las formas organicistas para crear una alegoría del vuelo materializada en hormigón. Las formas fluidas y escultóricas del conjunto no nacieron tan solo de una voluntad estética, sino de un profundo estudio que el propio arquitecto realizó sobre los recorridos de los pasajeros en las instalaciones aeroportuarias; un análisis que desveló algo que Saarinen ya había intuido: las personas no caminan en línea recta. Fruto de esta revelación, se diseñó un templo moderno en honor a la aviación, amplio, aéreo, pero también humano. Un hito que supuso un enorme esfuerzo de planificación y continua revisión. Buena muestra de ello es la cantidad de maquetas, cada vez más grandes, que se construyeron para poder probar aspectos espaciales y de iluminación. El resultado es un edificio plenamente actual, una terminal funcional, reconvertida tras décadas de abandono, y con la apariencia de haber sido diseñada ayer mismo. Si no tenéis tiempo para acercaros hasta Nueva York, siempre podéis echar un vistazo a Atrápame si puedes de Steven Spilberg.

 

 

Terminal T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez de Richard Rogers y el Estudio Lamela en Madrid

El aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid es el 5º de Europa por tráfico de viajeros, una realidad hoy en día que ya se anunciaba en 1997, cuando Aena convocó el concurso para ampliar las obsoletas instalaciones de Madrid-Barajas. El reto era grande, pues, tras su finalización en 2005, pasaría a ser el más grande de Europa y solo la terminal debería estar preparada para gestionar el paso de 50 millones de viajeros anuales en 2020. Unas cifras que impresionan, pero que dicen poco si las comparamos con el espectáculo de ingeniería del edificio principal y sus 1200 metros de longitud. El premio Stirling del Real Instituto de Arquitectos Británicos, el Internacional RIBA European Awards, o el premio del Instituto de la Ingeniería de España, entre otros, reconocen la calidad del este sistema modular que se repite sustentado por enormes pilares en H abiertos en su parte superior. Las formas onduladas, revestidas de madera, crean un espacio interior diáfano, iluminado a través de óculos practicados en la cubierta; un patrón que permite futuras ampliaciones y cuyas áreas se delimitan a través de una gama cromática que comprende el rojo, el azul y el amarillo. En resumen, un prodigio estructural y de sostenibilidad que ha convertido el aeropuerto madrileño en una referencia a nivel mundial.

 

 

Terminal 3 del Aeropuerto Internacional de Beijing de Foster & Partners

Norman Foster es una constante en nuestros artículos, pero es que el Pritzker 1999 y su estudio están revolucionando la arquitectura pública a nivel internacional. Un ejemplo perfecto lo tenemos en la Terminal 3 del Aeropuerto de Beijing. Al igual que en la terminal de Saarinen, o en la madrileña T4, la cubierta parece elevarse sobre los viajeros y sus formas ondulantes son una reminiscencia del diseño aeronáutico. El proyecto de Foster se concibió como una puerta de entrada para los atletas que participaron en los XXIX Juegos Olímpicos, un evento que sirvió de escaparate para la modernización del gigante asiático y su proyección al exterior. Algo que supo ver el arquitecto británico, que fundió su habitual modernidad occidental con la figura de dragón chino que dibuja el complejo sobre el terreno. Una voluntad que también se deja sentir en el interior, gracias a la columnata roja que evoca la de los templos locales y soporta una cubierta arqueada que crea una bóveda llena de luz.

 

 

 

Aeropuerto de Menara de EA2 Architecture en Marrakech

Hacer una reinterpretación de la arquitectura tradicional es siempre una opción tan prometedora como arriesgada. La posibilidad de caer en la caricatura puede hacer desistir a muchos arquitectos, sin embargo, el estudio suizo E2a Architecture supo entender los principios de la arquitectura norteafricana y los modernizó para aplicarlos en un edificio vanguardista e innovador. La antigua tradición constructiva se deja sentir en los arabescos que cubren los cristales y en la estructura que cubre el interior como una enorme celosía. Los juegos de luces y sombras cambian constantemente y reinventan los espacios a cada minuto, todo sin perder de vista el exterior y el carácter local. Una fusión que aúna la tecnología fotovoltaica integrada en el diseño de los mosaicos tradicionales, con el pequeño zoco y los asientos tapizados con telas locales. En definitiva, un compendio de tradición y modernidad que se basa en la arquitectura autóctona para crear una estructura funcional y moderna.

 

 

Photos: Roland Arhelger, Robin Hawkers, Foster & Partners, Camila Ferrari

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