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The Edge: la frontera entre el mar y la tierra

¿Sabías que las primeras referencias a la Costa del Sol fueron en francés y en inglés? ¿Y que ni siquiera se refería a Málaga?

La Côte du Soleil o Sunny Coast fueron los nombres promocionales que ideó Rodolfo Lussnigg en 1928 para un gran proyecto hostelero en Almería. Este empresario vienés ideó el nombre como parte de la primera campaña española de marketing turístico internacional, aunque la popularización del topónimo llegó años más tarde. La propaganda del Hotel Miramar en Marbella se apropió de la denominación de Lussnigg y el éxito del negocio propagó la Costa del Sol por toda Europa, hasta el punto de convertirse en el nombre oficial de la costa de Málaga.

¿Y qué hay tras el nombre de la Costa del Sol?

Aunque el origen del nombre parece fortuito, su significado esconde la realidad de una tierra única. Como bien explica el arquitecto de nuestro proyecto The Edge, Rafael de La-Hoz, esta parte del litoral malagueño disfruta de una orientación que solo podemos encontrar en otras dos regiones europeas: la Riviera italiana y la Costa Azul francesa. Solo estos lugares miran permanentemente al sol, sin darle nunca la espalda y creando unas condiciones bioclimáticas excepcionales.

 

Pero no todo es sol. Al igual que en la Riviera italiana y en la Costa azul, las montañas se alzan prácticamente desde la orilla, lo que significa disponer del agua de sus arroyos para crear jardines paradisiacos. Más aún si tenemos en cuenta que la Costa del Sol es, con diferencia, la más meridional de las tres.

¿Y además de sol y agua?

Seguro que has oído hablar de La Costa del Golf… Pues sí. Y no solo es un juego de palabras. La Costa del Sol puede presumir de tener la mayor concentración de campos de golf de Europa. Sus más de 70 instalaciones suponen, no solo una oferta inigualable, sino también todo un reto para los golfistas más experimentados.

 

Aunque hay mucho más que golf. Desde polo a tenis, pádel y cualquier deporte náutico que puedas imaginar, por no hablar de las posibilidades para practicar deportes de montaña que ofrece la Sierra Bermeja y sus casi 1500 metros de altura.

Una oferta deportiva que da mucha hambre, tanta como para concentrar ocho estrellas Michelin entre sus restaurantes más top. Auténticos templos de la gastronomía donde chefs como Dani García o Luís Olarra le dan mil vueltas a la cocina mediterránea y te sirven los platos más vanguardistas.

Con todos estos factores quisimos crear el residencial perfecto. The Edge fue la respuesta y Rafael de La-Hoz, nuestra elección. Él ha entendido como nadie la necesidad de extraer lo mejor de este encuentro entre el mar y la tierra. Para conseguirlo, ha centrado toda la atención en el mar. Frente la arquitectura tradicional, internada tierra adentro, The Edge reinterpreta la arquitectura naval y encalla los edificios como barcos varados en la playa. Los materiales náuticos, como la madera, la fibra y el acero inoxidable, permiten grandes aberturas y superficies que se extienden como las cubiertas de los grandes trasatlánticos.

 

 

Y justo en el centro de la arquitectura más vanguardista, un espacio que retoma la tradición de los jardines islámicos: un verdadero oasis donde el agua fluye como un tesoro. Todo con el mar como objetivo, también desde el interior de las viviendas, pensadas para difuminar las fronteras entre el mar y la tierra. Porque esa es nuestra visión de la Costa del Sol: una línea en la que se funde el Mediterráneo con Andalucía, lo salado con lo dulce y el sol con el agua. Dos mundos perfectos y antagónicos que son uno mismo.

 

Créditos fotografías: Turismo de Estepona, Kronos Homes

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