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Sillas de autor: arquitectura para sentarse

Cuatro patas, un asiento y un respaldo. Parece que el esquema no da para mucho, pero algunos de los mejores arquitectos han demostrado que sentarse es cuestión de estilo y creatividad. Desde los ejemplos más simples hasta las creaciones más futuristas, te enseñamos nuestras piezas preferidas y cómo pueden revolucionar cualquier interior. Ahora sí, siéntate y disfruta:

 

Silla Cesca (1928)

Marcel Breuer perdió la autoría de este concepto estructural a favor de un compañero de la Bauhaus, Mart Stam y su silla Cantilever. Sin embargo, para la historia del diseño, esta silla ideada para sentarse en el aire siempre será mérito de Breuer. Lo del nombre ya es otro asunto. Quizás su denominación original, B32, sea perfecta para un avión, pero no es muy pegadiza. Mucho mejor Cesca, como la bautizó la firma italiana de mobiliario Gavina spA. ¿Qué quién era Cesca? Pues, la hija del Marcel: Francesca.

 

 

Silla Standard (1934)

Todos los que la ven por primera vez dicen lo mismo: “Parece una silla de colegio”. En lugar de pasarnos de listos, vamos a darles la razón. La Standard fue uno de los elementos clave del mobiliario de la residencia universitaria Jean Zay en Antony, un proyecto en el que su diseñador, Jean Prouvé, participó junto a Charlotte Perriand. A pesar de su formación autodidacta, sus cualidades como arquitecto e ingeniero llevaron a Le Corbusier a invitarlo a la Union des artistes modernes en 1929.

 

 

Plastic Chair (1950)

Aunque parezca mentira, Charles y Ray Eames diseñaron esta silla para crear un producto low cost. La que hoy es una de las piezas de diseño más copiadas comenzó fabricándose en fibra de vidrio y formaba parte de una gama más amplia con butacas, mecedoras y distintos pies; metálicos, de madera, tubulares… Seguro que alguna vez te has sentado en una.

 

 

Silla Tulip (1957)

Creada por el arquitecto de origen finlandés Eero Saarinen, la silla Tulip supuso en verdadero desafío en su diseño. Al sustituir las cuatro patas por un pie central, la silla toma forma de tulipán y se abre, desde su pie de aluminio fundido, hasta el asiento de fibra de vidrio. Una pieza de belleza indiscutible que, además, es comodísima.

 

 

 

Silla Serie 7 (1957)

Después de crear la silla Ant, Arne Jacobsen siguió experimentando con la madera laminada moldeada bajo presión. En la Serie 7 consiguió crear una pieza cómoda, ligera y apilable. Este icono del diseño saltó a la fama por ser lo único que llevaba puesto la controvertida modelo Christine Keeler en su sesión con el fotógrafo Lewis Morley. Un buen fondo de armario.

 

 

 

Créditos de fotografías: AD, Picknmixflix, Yliving, Media Voga

 

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